Hubo una época en la que las noches eran mis momentos más difíciles. El silencio, la quietud, darle demasiadas vueltas a todo… Me hacían sentir aún más roto de lo que ya estaba. Pero con el tiempo me di cuenta: la sanación no se detiene cuando termina el día. Continúa —con suavidad, en silencio, pero profundamente— incluso de noche.
Hoy, mi rutina nocturna se ha convertido en uno de mis rituales de sanación más sagrados. No porque sea perfecta, sino porque cada anochecer me recuerda que sigo caminando mi camino.
🌙 Preparando mi cuerpo y mi cerebro
Después de terminar mi cuidado personal básico, empiezo por prestarle atención a mi sistema nervioso. Con la técnica de la pistola de masaje que aprendí del Dr. Brody Miller, aplico suavemente vibraciones sobre mi cuerpo, alternando entre el lado izquierdo y el derecho.
No se trata solo de relajar los músculos. Se trata de activar ambos lados de mi cerebro, invitando a la neuroplasticidad a hacer su trabajo silencioso. Mientras lo hago, a menudo dibujo, escribo, escucho música o incluso canto en voz baja. Cada trazo, cada palabra, cada nota: todo forma parte de reconectar mi cerebro, ayudando a que ambos hemisferios vuelvan a hablarse entre sí.
🗣 Ejercicios faciales y de lengua
Músculos pequeños. Importancia enorme.
Los músculos de la cara y de la lengua afectan nuestra capacidad de hablar, deglutir, respirar y expresar emociones. Para alguien como yo, que una vez luchó incluso por pronunciar una palabra, estos ejercicios son innegociables.
Cada noche dedico tiempo a fortalecer estos músculos, recordándole con delicadeza a mi cerebro cómo moverse, cómo hablar, cómo controlar.
📖 Leer en voz alta: una terapia del habla personal
Una de las partes más emotivas de mi rutina es leer libros en voz alta. Hubo un tiempo en el que no podía ni decir palabras simples correctamente. Ahora leo con atención, concentrándome en:
- cómo suena mi voz
- dónde sube y baja mi tono
- con cuánta claridad salen mis palabras
Esto no es solo leer. Es mi conversación diaria con mi propia recuperación.
🌬 Respirar hacia la calma
Antes de dormir, preparo mi sistema nervioso para un descanso profundo. Practico la respiración alterna por las fosas nasales, una forma suave de equilibrar los hemisferios de mi cerebro mientras calmo la ansiedad.
A veces la combino con la respiración 4-7-8:
- Inhalar durante 4 segundos
- Retener durante 7 segundos
- Exhalar lentamente durante 8 segundos
Con cada respiración siento que mi sistema se calma, como si le dijera a mi cuerpo: “Ahora estás a salvo”.
🌳 Visualización y el Árbol del Poder
Por último, entro en mi lugar favorito: mi espacio de sanación dentro de mi mente.
Con la ayuda de sonidos de frecuencia delta y gamma (uso la app @mistikist), cierro los ojos y empiezo a visualizar. Me veo fuerte, equilibrado, hablando con fluidez, caminando con confianza. Veo mi mejor versión.
Después practico la meditación de gratitud, dando gracias por lo que tengo, aunque sea pequeño. Y finalmente me imagino descansando bajo los enormes brazos de mi Árbol del Poder, mi símbolo personal de fuerza y protección. En su abrazo me siento a salvo. Me siento completo. Y me quedo dormido.
La sanación no es algo que ocurre solo durante las horas de terapia. Está en los pequeños rituales que creamos. En las respiraciones que tomamos. En las visualizaciones en las que creemos. En el amor que damos a nuestros cuerpos que luchan.
Esta es mi noche. Y cada noche me quedo dormido un poco más fuerte de lo que era ayer.

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