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Cuando todo se detuvo: mis primeros días en el hospital

No podía caminar, ni hablar, ni ver. Mi primera semana de hospitalización, llena de pruebas, fiebre, pesadillas y silencio.

LA MAÑANA DEL HOSPITAL

Esa mañana no podía caminar, no podía ver, no podía hablar. Fuimos a otro hospital privado. Me tuvieron en urgencias 3 o 4 horas. No podía hacer nada más que girar lentamente la cabeza de un lado a otro. «Hay que ingresar a la paciente», dijeron. Mi familia venía en camino y yo no podía sentir nada más que dolor.

Llegaron y me dijeron: «Vas a estar internada un tiempo». No entendía nada. ¿Qué estaba pasando? ¿Cuándo se volvió todo tan grave?


LA PRIMERA SEMANA

La verdad es que apenas recuerdo mi primera semana. Me daban antibióticos sin parar, me sacaban sangre, me hacían resonancias y radiografías. Cada vez que cerraba los ojos veía cosas tan grotescas que es imposible describirlas. No podía escapar de las imágenes. Y cuando abría los ojos, todo estaba borroso y doble.

Hay una pesadilla que recuerdo con nitidez, pero no voy a entrar en detalles. Digamos solo que vi visiones aterradoras que brotaban de la portada de Conspiracy Pt. 2 de Gesaffelstein: todo era negro, rojo. Fuego. Sangre. Humo.

En cuanto a las pruebas:

  • La resonancia mostró una lesión cerebral.
  • Me hicieron una punción lumbar (al principio sospecharon enfermedad de Lyme, pero no lo era).
  • Los resultados salieron limpios.
  • El dímero D estaba elevado (13).
  • La PCR estaba en 120.
  • Nada de COVID, nada de influenza.
  • Los pulmones estaban limpios.
  • Encontraron un pequeño cálculo en la vesícula.
  • El lithium estaba en 1,19 (esto es importante para más adelante).

En resumen, seguían sin poder averiguar qué me estaba poniendo tan enferma.

Algunos médicos preguntaron si me había puesto la vacuna del COVID-19. Sí: dos dosis de BioNTech. ¿Podía estar relacionado? Algunos médicos pensaban que quizá sí.

Durante ese tiempo tuve una convulsión breve. Mi EEG mostró alteraciones leves y, así de simple, se añadió un medicamento anticonvulsivo a mi lista de tratamiento.

Pasó algo extraño. ¿Fue el segundo día? No lo recuerdo bien. Mi prima vino a visitarme y yo hablaba casi con normalidad. Solo con un poco de ronquera. No tenía ni idea de que pasarían meses antes de volver a escuchar mi propia voz.

¿Lo demás? Sangre, caos, pesadillas, fiebre.

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