Cuando me diagnosticaron ataxia por primera vez, tras daño cerebeloso inducido por lithium, todo cambió. Mi equilibrio, coordinación, habla, o debería decir—todo, empezó a derrumbarse. Empecé de inmediato fisioterapia, terapia ocupacional y terapia del habla. Pero, extrañamente, nadie me mencionó nunca los ejercicios de Frenkel.
No fue hasta principios de este año —casi 2,5 años de recuperación— que me topé con ellos. Estos movimientos suaves, repetitivos y deliberados eran exactamente lo que mi cerebro necesitaba. No agresivos. No abrumadores. Solo práctica enfocada y, lo más importante: diseñados específicamente para problemas cerebelosos y pérdida de coordinación.
“El ejercicio de Frenkel mejora la recuperación sensorial y del equilibrio en pacientes con ictus isquémico subagudo, con propiocepción alterada y debilidad motora mínima en los miembros inferiores.”
Ko EJ et al., Neurology Asia (2018: 222)
¿Qué son los ejercicios de Frenkel?
Los ejercicios de Frenkel los desarrolló el neurólogo suizo Heinrich Frenkel a finales del siglo XIX.
Buscan mejorar la coordinación, la propiocepción y el control motor en pacientes con trastornos neurológicos, en particular ataxia cerebelosa. Más que construir fuerza muscular, estos ejercicios se centran en entrenar al cerebro para recuperar el control de los movimientos del cuerpo mediante la repetición consciente y la retroalimentación visual. Piénsalo como enseñarle otra vez a tu cerebro a caminar, moverse y equilibrarse.
Dado que el equilibrio y la coordinación dependen de los circuitos complejos dentro de la corteza cerebral, el cerebelo, los ganglios basales y las vías motoras y sensoriales periféricas … se esperaría que mejorar la discapacidad aferente condujera a un mejor equilibrio. [Ko EJ et al., Neurology Asia (2018: 222)]
Los autores explican: ‘Dado que el equilibrio y la coordinación dependen de los circuitos complejos… se esperaría que mejorar la discapacidad aferente condujera a un mejor equilibrio.’ Esto subraya cómo potenciar la entrada sensorial apoya de forma directa el control motor.
Pero…
Una revisión sistemática de 2025 de Samir A. et al. mostró que, aunque los ejercicios de Frenkel sí mejoran de forma significativa el equilibrio, “pueden ser menos efectivos que otras intervenciones,” y la amplia variación en los protocolos (desde sesiones de 10‑minutos hasta 36 horas en total) sugiere que un método de talla única no lo resuelve todo.
En la práctica, encontré que combinar los ejercicios de Frenkel con entrenamiento de fuerza, ejercicios vestibulares y estabilización del core me dio las mejoras más constantes, algo que también resuena en la comunidad científica.
Mi experiencia
Cuando empecé a incorporar los ejercicios de Frenkel a mi rutina diaria, noté cambios sutiles pero significativos:
- Mis pasos se volvieron más controlados.
- Dejé de balancearme tanto al caminar.
- Mi cerebro empezó a anticipar mejor el movimiento.
Este es el poder de la neuroplasticidad; la capacidad del cerebro de recablearse a través de la repetición y la intención enfocada. Claro, el progreso es lento. La recuperación de la ataxia no es lineal. Pero los ejercicios de Frenkel me han dado una estructura con la que trabajar; algo tangible para sostener el proceso de recuperación de mi cerebro.
Pero como dije antes, la combinación de ejercicios fue lo que me funcionó y, cuando se trata de neurorrehabilitación, cada movimiento atento importa.
Cómo hacer los ejercicios de Frenkel
Los ejercicios de Frenkel están diseñados para mejorar la coordinación mediante movimientos lentos, repetitivos y guiados visualmente. La clave es realizar cada movimiento de forma consciente, con foco, no con velocidad.
Aquí van algunos ejemplos amables para principiantes que puedes probar en casa:
Tumbada: deslizamiento de piernas
- Acuéstate boca arriba, piernas extendidas.
- Desliza despacio un talón hacia los glúteos, manteniendo el pie sobre la superficie.
- Luego vuelve a la posición inicial.
- Repite 10 veces, alternando las piernas.
Mira tu pierna mientras te mueves, esta retroalimentación visual ayuda a reentrenar el cerebro.
Sentada: talón a punta
- Siéntate en una silla firme, pies planos.
- Levanta despacio una pierna y coloca el talón sobre un objetivo (una línea o un objeto).
- Desliza el pie hacia adelante para tocar con la punta el mismo punto.
- Repite 10 repeticiones por pierna.
De pie: paso a objetivos
- Párate con apoyo cerca (pared, baranda o silla).
- Coloca objetos pequeños o marcas de cinta en el suelo.
- Pisa el objetivo con un pie, luego vuelve.
- Concéntrate en la precisión, no en la velocidad.

Consejos para acertar:
- Trabaja siempre en un entorno seguro.
- Usa un espejo o grábate para activar la retroalimentación visual.
- Sé constante — la neuroplasticidad necesita repetición.
- Combínalos con otras terapias como fuerza, equilibrio y ejercicios vestibulares para mejores resultados.
Los ejercicios de Frenkel no son una cura mágica, pero son una herramienta poderosa en la caja de recuperación. Me han ayudado a reconectar con mi cuerpo, a reconstruir la confianza en mis movimientos y a sentir más esperanza respecto al camino que sigue.
Si estás en un camino parecido, te veo. Y espero que esto te dé algo valioso a lo que aferrarte.
Recursos:

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